Ayer cumplí 32 añitos, que no están nada mal eh?, ya empiezan a ser una cantidad significativa :) . Sé que dentro de nada empezaré a creer que soy muy moderno por llevar unos chinos y unos naúticos sin calcetines jajaja.

Pero justamente quería hablar de lo contrario. De lo equivocado que estamos de pequeños respecto a lo que entendemos por hacerse mayor (>30 años).

Recuerdo esos días de adolescencia en los que bromeábamos sobre lo surrealista que podía ser un profesor manteniendo relaciones sexuales. Y si encima los dos eran profesores de tu colegio ni la mente más retorcida podía imaginárselo :D . Por supuesto los adultos hacían el amor siempre en la posición del misionero y sin ponerle muchas ganas (sobre todo las mujeres).  Si tenían ya hijos, por respeto a ellos, tenían que ser castos para el resto de sus vidas. Tampoco te podías imaginar a un adulto diciendo “guarredías españolas”, como mucho algún chiste verde.  Sin olvidarnos de lo incomodo que podía llegar a ser ver alguna escena erótica en compañía de alguien mayor. Era el momento idoneo para ir al baño o la cocina.

Durante mucho tiempo pensé que los adultos no tenían maldad. Sinceramente lo creía, pensaba que sólo la gente joven podía ser mala. También pensaba, ingenuo de mí, que no mentían nunca. Supongo que todo esto es porque de pequeño no pasas ni un minuto sin tener que escuchar lecciones morales y/o de comportamiento, así que claro, como ibas a imaginarte que ellos no las cumplían.

A todos los niños nos daba mucha pereza ducharnos, al menos a mí me la daba…pero no, jamás pensé que un adulto era más limpio que yo. Supongo que tener que ir sin respirar en un ascensor hasta un sexto piso  me hizo reflexionar sobre eso y sacar esa conclusión a muy tierna edad.

Pues querido adolescente o pre-adolescente que estás leyendo esto….aunque es verdad que podemos controlar una erección bastante mejor que tú, nuestra mente sigue siendo calenturienta, incluso puede ser que más que la tuya, ya que con los años le quitamos bastante romanticismo a las cosas. No te fies siempre de un adulto porque puede ser un cabrón redomado y sobre todo…no te creas ni la mitad de lo que diga. Eso sí, confía en la experiencia de las personas, eso vale mucho más de lo que piensas pero claro, eso no te das cuenta hasta que te haces mayor.

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