Me doy cuenta de que soy muy poco caprichoso. Y el problema no es que no me gusten las cosas, yo estaría comprándome material informático toooodo el día por ejemplo. El problema es que siempre pienso que no me hacen realmente falta. Seguro que estáis pensando “este es un rata y lo camufla de falta de superficialidad” jajaja, yo pensaría lo mismo ;) pero no, porque para otras personas no me importa comprar nada.

Todas estas reflexiones tiene su origen en que cada día me ducho ilusionado pensando que después voy a poder usar mi nuevo desodorante de “ammonium alum” (esos que son como una especie de piedra y que, por cierto, son geniales). Y cuando usar un desodorante de 3.25 euros te hace ilusión…amigo, tienes un serio problema jajaja.

Supongo que tendría que sentirme privilegiado por seguir disfrutando de las pequeñas cosas , pero también creo que para mi salud mental debería comprarme cosas con más frecuencia :) .

Pero ya he dado un primer paso, me he comprado una bola de plasma que era una cosa que deseaba desde que era un niño…utilidad cero, posibilidades de que juegue con ella más de una semana…ninguna…pero así son las terapias de choque ;)

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