El viernes fue mi primera salida con los compañeros de academia. No fue la Gran Quedada, simplemente fuimos a un bar cerca de Grafton Street a tomarnos algo. En un principio no quería ir porque me daba palo, pero mi novia consiguió convencerme y la verdad es que no me arrepiento. Estuve toda la tarde hablando con un compañero húngaro y su amigo (también de Hungría) y fue divertido.

Fue en el bar, tras haber tomado un par de pintas (posiblemente las responsables de mis reflexiones) cuando descubrí que en el fondo todos nos parecemos mucho más de lo que pensamos. Para muchos será obvio, pero yo desde pequeño creía que nacer en otro país te hacía pensar diferente, incluso que los sentimientos diferían de una nacionalidad a otra. Pero allí estábamos los tres, hablando en inglés y….como si nos conocieramos de toda la vida. Además me gustó ver que tenían la misma curiosidad que yo a la hora de saber que opinan los extranjeros de mi país. La verdad es que la imagen que tenía yo de los húngaros no era muy buena (en gran parte por mi desconocimiento), pero desde luego, hasta que otro húngaro me demuestre lo contrario, me parece gente sencilla, sociable y con buen sentido del humor :)

Mi compañero se ha vuelto a Hungría y lo más probable es que no le vuelva a ver jamás…eso me hace pensar en la de gente que pasa por nuestra vida sin apenas darnos cuenta…pero eso casi sería un tema para otro post. Iré pensando en ello :)