Ayer, durante el descanso en la academia, bajé a fumar y me puse a charlar con los compañeros españoles. Una de las chicas comentó que se había dado cuenta de que sabía mucho más inglés de lo que pensaba y que el problema era que en su trabajo todo el mundo tenía más nivel y la “anulaban”, impidiéndole soltarse con el inglés.

Hoy, mientras iba en el autobús de camino a la academia, me ha vuelto esa frase a la cabeza y he estado pensando en las veces que he podido hacer yo eso a alguien. Sé que nunca ha sido conscientemente  pero…¿a cuantas personas las habré dejado con la broma  o con la resolución de un problema informático en la boca porque yo me he adelantado?. Me entran escalofríos solamente de pensarlo. Siempre he pensado que todo el mundo tiene derecho a su momento de gloria y me parece fatal cuando alguien aprovecha ese momento para apuntarse los “tantos”. Pero aun así no tengo claro si le debo más de una disculpa a alguien.

Y yo creo que ese temor viene a raíz de una cosa que me pasó hace años. Hice buenos amigos en la época que estudié en Dario (una academia en Gran Vía donde hice COU) y haciamos un montón de actividades juntos. Salíamos de copas, íbamos al cine, haciamos excursiones, acampadas….había muy buen rollo entre todos. 4 ó 5 años después de habernos conocido me llevé posiblemente la mayor sorpresa que hasta entonces había tenido. Estabamos jugando a hacernos preguntas sobre nosotros mismos (quien te parece más guapo, quien te parece más gracioso, etc) y una de las preguntas fue “a quien le guardas rencor por algo”. Esa pregunta se la hicieron a mi amigo y sin dudarlo contestó “a Jesús”…me quedé de piedra. No me lo podía ni imaginar. Obviamente, con la mandíbula que me llegaba hasta el suelo, le pregunté las razones. Y 5 años después descubro que le molestaba que en la academía todo el mundo se pusiese a mi alrededor para escuchar mis batallitas, arrebatándole al resto todo el protagonismo. Es cierto que mi amigo (bueno, hace tiempo que perdí el contacto con él) era tirando a paranóico pero algo de verdad tenía que haber en sus palabras.

Desde entonces procuro ir con pies de plomo pero es difícil saber cuando dejar las riendas y cedérselas a otro. Porque también puedes cometer el error de autoanularte cuando no hay motivo para hacerlo.  ¿Qué es mejor?, ¿Ser tú mismo o evitar ser el “freno” de los demás? …difícil pregunta ¿verdad? .